viernes, 15 de junio de 2012

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)


Pues pasamos de una película de casa encantada a otra que va más o menos de lo mismo, sólo que esta vez la casa encantada está flotando en el espacio y el fantasma no es un fantasma, sino una forma de vida xenomórfica a la que le gusta comer personas. Todos conocemos la saga Alien así que esta entrada va a ser muy breve. Digamos que el argumento se pude resumir en que a los protas de la peli se les cuela un bicho en la nave cuando van a investigar el origen de una misteriosa señal.
Esta es sin duda una de mis películas de terror favoritas, además de la primera parte de la que considero una de las mejores sagas de la historia. Y es que esta película lo tiene todo a su favor. Para empezar la labor de dirección del señor Scott, que sumada al diseño de la claustrofóbica Nostromo hacen que te metas enseguida dentro de la película. En segundo lugar tenemos a la protagonista, Ellen Ripley, la tipa más dura del espacio, interpretada por la genial Sigourney Weaver. Y finalmente tenemos la figura del propio alien, una de las criaturas más aterradoras que el cine a dado a luz.
En fin, que si no habéis visto esta saga ya estáis tardando. Especialmente las dos primeras son obras maestras, cada una en su estilo. Tambien os recomiendo que indaguéis un poco en el universo Alien más allá de las películas, que es mucho más interesante de lo que parece a simple vista.

miércoles, 13 de junio de 2012

La mansión encantada (Robert Wise, 1963)

La primera película de terror del blog no podía ser otra que el clásico de los clásicos de las pelis de casas encantadas. El punto de partida de The haunting (título original) es muy simple: un científico se propone investigar la existencia de fenómenos paranormales alojándose en una mansión en la que han ocurrido terribles sucesos a lo largo de toda su historia. Para ello reúne a un equipo de personas que él considara óptimos para el trabajo, entre las que se encuentra Eleanor, la timida protagonista del film, quien cree poseer ciertas habilidades psíquicas. Más típico imposible ¿no?
Pues sí, lo más fallido de esta película es sin duda el guión, y en todos los sentidos. Primero porque intenta meterse en el juego ese de si la protagonista, interpretada por Julie Harris, esta loca o no, cuando todo resulta bastante obvio. Además no terminas de empatizar con ninguno de los personajes, los cuales están bastante esteriotipados. Concretamente el de Eleanor es bastante repulsivo. Incluso los diálogos son más que olvidables. Pero me he dejado lo mejor (peor) para el final: ese horrible uso de la voz en off. Lo que realmente fastidia la película son los pensamientos en off de la protagonista, los cuales cortan la acción para explicarte lo que esta pasando cuando ya lo estás viendo tú mismo, haciéndote que odies aun más al personaje.
Pero entonces... ¿Por qué ver la película? Pues la principal razón se llama Robert Wise. El genial director, autor de películas como West Side Story, Sonrisas y lágrimas, Ultimatum a la tierra, La maldición de la mujer pantera, y un largo etcétera de grandes clásicos es el responsable de coger este guión nefasto y hacer de el un film brillante. Hay momentos en que la cinta consigue dar bastante miedo, pero no por lo que vemos, sino por la manera en la Wise nos lo muestra. De verdad que merece la pena verla sólo por su uso de los planos.
Para acabar sólo decir que la fotografía, que por otro lado es increíble, recuerda bastante a la de The Innocents, la cual es un par de años anterior.



jueves, 31 de mayo de 2012

Escena: plano secuencia inicial de Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940)

La verdad es que he visto esta película varias veces ya, pero no sé por qué hasta esta última vez que la vi no caí en lo genial de esta escena. Se trata justo del principio, en el que la protagonista rememora un sueño en el que vuelve a Manderley, la mansión que pertenecía a su marido, con quien se casa al principio del film.
Se trata de un plano secuencia increíble, en el que mediante el traveling la cámara atraviesa la verja de Manderley y avanza por el siniestro camino hasta llegar a la vieja mansión derruida.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Escena: El piano gigante de la tienda de juguetes en Big (Penny Marshall, 1988)

¿Quién ha visto esta película y no ha querido tener un piano gigante en el pasillo? Pues ya está. Y que no hace falta utilizar grandes planos secuencia ni rodar en hermosos paisajes para hacer que una escena pase a la historia.

lunes, 14 de mayo de 2012

Escena: huida y regreso en Érase una vez en América (Sergio leone, 1984)

Volvemos con otra escena de Leone, esta vez de su última película, la cual es más que probable que acabe comentándola entera, pero bueno. Aquí vemos como el personaje interpretado por Robert De Niro, Noodles, compra un billete de autobús, sólo de ida y cuyo destino le es indiferente. Posteriormente se dirige a un pequeño puesto que hay en una esquina de la estación para comprar algo. Lo compra y se acerca a la puerta de cristal que hay en una pared con un gran dibujo en el que se puede leer: Visit Coney Island. Entonces vemos muy de cerca la puerta, y enseguida aparece el reflejo de Noodles, pero han pasado 35 años y está viejo y cansado. Noodles se dirige al mostrador con la intención de alquilar un coche. En la estación todo es muy distinto ahora. Pero lo mejor de la escena es que mientras todo esto pasa suena el Yesterday de Los Beatles versionado por el mismísimo Ennio  Morricone, que ahí es nada.