
El director nos muestra de forma excepcional la degradación de la psique de la protagonista a través del propio piso en el que ella misma se encierra. Las paredes se resquebrajan, el conejo que tiene encima de la mesa se pudre... llega un momento que incluso las mismísimas paredes del apartamento le meten mano.
La fotografía de Gilbert Taylor y la narrativa que emplea el director son excepcionales. El film está lleno de travelings al más puro estilo Hitchcock, además de multitud de primerísimos primeros planos, planos detalle y planos subjetivos. La banda sonora es totalmente inquietante, y la interpretación de Catherine Deneuve es soberbia, sin duda de las mejores de su carrera.
Polanski no explica la naturaleza del trauma de Carol y ni siquiera da una solución concluyente a la película, pero esta nunca fue su intención. En cambio, muestra la esquizofrenia que sufre la protagonista como nadie lo ha hecho nunca a través de la imagen. Sin duda es una película imprescindible.
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